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Ernesto Gª Bustamante

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Sois basura, vosotros y los dueños de las cadenas
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Una generación perdida

La moral disoluta
December, 2007

Inconstancia y pundonor

 
Ocho grados en la terraza,
los gallos gallean,
en sonámbulo esperpento
de hoces y guadañas.
Ocho grados en la terraza,
telurio no es un poeta,
Manet ha vuelto a equivocarse,
me cago en mi puta vida.
 
 
November, 2007

Compendio sobre cómo meterse en un cubo de basura

Existen diversas maneras mediante las cuales un hombre puede meterse en un cubo de basura. Los puristas abogan por el procedimiento clásico. Introducir la cabeza en primer lugar y tantear el fondo con las palmas de las manos y los pies colgando hacia afuera, para ir enderezando la postura a medida que las húmedas paredes interiores del habitáculo permitan ejecutar la reptílea maniobra. Los zapatos, brillantes, serán el extremo visible de la parte de cuerpo que aún no ha sido engullida. A continuación, éstos dejarán de trazar tijeras en el aire y descenderán poco a poco plegándose como la marioneta en lo oscuro del cajón. Una vez que se ha pisado la cáscara de medio kilo de aguacates, afirmando las puntas de los pies en las esquinas enfrentadas, se está preparado para ir sacando poco a poco la cabeza mediante medidos amagos de reminiscencias fetales, prestando especial cuidado en sortear un hipotético y desagradable impacto contra la tapa, que podría haberse cerrado al no encontrar resistencia. La singularidad de este método exige que el cabello sea sacudido con una mano y repasado posteriormente con un peine de bolsillo.

Otros optan por vencer el cubo y colocar su abertura a ras de suelo. En postura horizontal, de invalidez postbélica, se imprimirá sobre las manos toda la fuerza que sea posible para arrastrar el cuerpo hacia el interior, tratando de no derramar el contenido sobre la acera inclinada. No obstante, la posible fuga de fluidos viscosos podría dificultar la operación, para lo cual se aconseja la utilización de guantes de esparto, o un palo de madera firme y curtida que ejerza de palanca. Cuando al menos dos terceras partes del cuerpo se encuentren depositadas en el recipiente, se buscará una superficie estable -puede valer una pared o el capó de un coche mal aparcado-, que servirá para poner en pie el cajón a medida que se va escalando con la ayuda de las manos y los codos, tratando de no resbalar o precipitarse hacia el suelo súbitamente si las ruedas del contenedor así lo propiciasen. La particularidad de esta opción requiere fuerza física y escaso sentido del ridículo, así como una innegable dosis de fe en las posibilidades del ser humano.

Existen otras metodologías de carácter peregrino, las cuales inducen al sujeto a precipitarse con los ojos cerrados desde lo alto del techo de un automóvil impregnado de escarcha. El salto ha de ser limpio y medido, con la finalidad de enfundarse el contenedor sin consecuencias que posteriormente hayan de lamentarse a la luz artificial de una consulta médica. Una vez dentro, y partiendo del supuesto de que el protagonista ha ejercido su derecho a la verticalidad, sobreviene un estado de reflexión diogénica. Pensar en todo lo que se ama, en la familia, el trabajo, la pareja, el club de pádel, el párrafo de una novela paradigmática, el recuerdo del primer encuentro, y decidir sublimarse como ser humano imperfecto para alcanzar cotas infinitas de excelencia, al tiempo que se repasan los bordes del plástico recipiente con la lengua acartonada por las conversaciones superfluas que no alimentaron el espíritu. Permanecer un cuarto de hora al abrigo del ridículo más absoluto, y posteriormente introducirse con escasa ambición en las abismales simas pobladas de desechos donde nadie jamás buscaría nada importante.

[...]

November, 2007

6:33

La sangre gotea como un reloj de arena precipitándose hasta el suelo, y marca la hora del incidente. 6:33. El impacto, seco y contundente, altera el sabor del tequila en su garganta, y la confusión momentánea introduce secuencias de otra escena. Abarcando una pequeña porción de asfalto con sus brazos abiertos, decide que no existe un motivo justificable para recobrar la verticalidad. El frío que parece brotar del suelo mortifica su nariz humillada, y le va penetrando hasta humedecerle la boca del estómago con un sabor ácido a mostaza con fecha de caducidad.
En una de las calles más sucias de la ciudad, dos hombres golpearon a un vendedor de perritos calientes. Simpático y de dulce acento centroamericano, ofrecía el género con las manos escondidas detrás de una sotana blanca. Sonreía, y buscaba con su mirada la empatía del hambriento eventual, pronunciando su frase. "Perritos calientes". El más bajo de los dos hombres gira la cabeza y observa con desprecio la estampa del vendedor ambulante, al que escupe un insulto apenas un segundo antes de ejecutar la maniobra de castigo facial, firme y extremadamente violenta, dirigida con precisión, rematada por un segundo hachazo manual que apuntilla la faena. La puerta del edificio aborta la parábola y acristala la espalda del tendero con piezas diminutas que penetran por el bajo lumbago y se escapan de su cuerpo a través de sus ojos, en forma de brillantes gotitas de cristal que caen al suelo con un silencio frágil, como un reloj de arena que se acelera y para de repente dejando un eco cadencioso.
Dos figuras al otro lado del mostrador, donde ya no atiende nadie, eligen no comer perrito caliente y patean un bote amarillo de mostaza calle abajo, cuando se topan con él, que ha presenciado toda la escena y acaba de reconocer a dos conocidos emergiendo de entre las dos sombras negras. Vigila con el ojo izquierdo el padecimiento de la víctima en su trinchera portátil y le compadece, al tiempo que levanta su mano derecha y saluda con entusiasmo. Al estrechar la mano del más bajo de los hombres, percibe la humedad en sus nudillos y sonríe, con el bote bajo la suela de su zapato propiciando una hemorragia de matiz ocre al mezclarse con el caudal de orín y alcohol que desciende desde lo alto de la calle.
October, 2007

Por qué debe morir Paulo Coelho (II)

Este escritor, a medio camino entre el cardenal Rouco Varela y el brasileño Roberto Carlos, es el autor más leído en el mundo, y desde su púlpito apuntalado de estanterías Carrefour nos brinda lecciones sobre Dios, la vida y el hombre, con la legítima soberbia del que se viste de humilde para darnos un bofetón de suficiencia sin dejarnos la otra mejilla al alcande de la mano. Si algún día me descubrís sosteniendo una encíclica de este señor viajando en un talgo cualquiera, pegadme un tiro, o dos, y retirad el libro de la escena del crimen, y limpiad mis huellas. Yo, particularmente, me lo imagino en su mansión, con una bata de cola color salmón y babuchas Garfield, escuchando hilo musical gregoriano-reggaeton y degustando gramo y medio de zarpa sobre los pezones de tres mariamagdalenas cariocas que encarnan a la Santísima Trinidad. Acto seguido, el sujeto se relame los morros y se encamina al cuarto de baño a lavarse las manos como Poncio Pilatos. Como un hombre murciélago siniestro y abyecto al uso, se enluta de los pies a la cabeza dejando oculto un tanga de leopardo, y se dirige hacia el vestíbulo, echando un último vistazo a la estancia, donde las meretrices hojean con regocijo y fruición un ejemplar de El Alquimista que las llevará finalmente a dejar la prostitución. El escritor sonríe complacido, juguetón, y se observa de perfil en el espejo de la entrada, sobre el cual reza un salmo escrito con carmín. "Soy un prócer, un pontífice, un grandehombre, y hoy me entrevista Quintero". La puerta se cierra tras él, y una de las rameras se precipita súbitamente desde la segunda planta hasta la piscina, cuyo fondo conforma el mosaico de un Jesucristo pelirrojo y de ojos azules que dignifica la cruxifixión espontánea, la sobredosis de fe. The world is yours. Ha muerto el hijo de Dios. El espectáculo debe continuar. Amén.
 
June, 2007

Hagamos un disco

 
Nombre del grupo y posibles referencias musicales: Opción 1 - El esquiador dadaísta (indie new age intimista-exhibicionista)
 
 
Nombre del disco: Mierda vital
 
Tracklist: (10 temas como mínimo, todos con sus letras y acordes enviables a lacuerda.net)
 
1 - Parece ser que nos vamos a morir (Soneto musicado)
 
Dejad lo que estéis haciendo, advenedizos varios,
Ramapithecus, Coelhistas y Fernandinos,
que ha llegado el momento de escupir todo el vino,
y rendir cuentas en la trastienda del sagrario.
 
Reposad la noticia con un poco de caldo,
holgad las narices con un sucio pergamino,
pues no hay equipaje que llevar en el camino,
ni ropajes que lucir en lo alto del Cadalso.

No lo digo yo, lo ha anunciado la portera,
cuando al sacar la basura, ha hurgado en tu correo,
y ha encontrado una carta con remite en una era.
Querido Señor Mío, permítame el tuteo,
ruego con urgencia me envíes tu calavera,
para empezar a confeccionar tu mausoleo.
 
2 - Peluqueras farloperas
Suena en el arradio una música estridente,
el suelo esta repleto de niños de clientes,
que conducen los cabellos desde el suelo hasta sus dientes,
cortados por una señorita de mirada circular.
 
Peluqueras, farloperas,
con hambre de títulos.
Peluqueras, farloperas,
no hay bragas para toda la semana.
 
El amor es indomable, el sabor de la debacle,
ya no quedan permanentes, la tijera está marcada,
cinco minutos en el water, ya no hay profesionales,
y del baño sale moctezuma convertido en chándal.
 
Peluqueras, farloperas,
con hambre de títulos.
Peluqueras, farloperas,
no hay bragas para toda la semana.
 
Abandono el salón de ultrabelleza,
con el paso cambiado, hay grandeza
en mi cabeza, destinada a piropear,
a las cajeras que se llaman Natividad.
 
Las cajeras inherentes e hipertensas,
nunca aceptan los billetes sin monedas,
despachando, con desprecio Carrefour,
un hola, un beso, una bolsa y un adiós.
 
3 - Dónde está el niño pintor
Un jesucristo cualquiera,
de ojos azules y oxigenada melena,
se pregunta, con la boca de piedra:
¿Dónde está el niño pintor,
estuvo aquí hace dos días,
me pintó, y desapareció.
 
Lo han buscado en Candanchú,
en Madeira y en París,
por el rastro en las aceras,
y un dibujo enchiclecido,
va marcando el recorrido,
de las huellas de David.
 
¿Dónde, dónde está,
si no lo sabe Lobatón,
Manolete ni la Dos,
dónde coño puede andar,
por qué nadie hace nada,
para encontrar al niño pintor?
 
Estará pintando nuestra muerte
por ser tan incompetentes,
por dejarlo relegado,
a un ratito en la parrilla,
y después lavavajillas,
que eliminan el aceite.
 
¿Dónde está el niño pintor?
¿Dónde está el niño pintor?
¿Dónde está el niño pintor?
¿Dónde está el niño pintor?
 
4 - Sexo sexo sexo sexo (composición musical sin letra)
5 - Mary la del formol (letra... próximamente)
6 - La gran guerra espiritual (letra... próximamente)
7 - Los sonidos de la muerte 
Suena la batería con un don, don, don, don, y le acompaña sólo un bajo demoledor.
GIAAAAAAAAAAAAAA
(léase con el grito sacado del mismo velo de la garganta, agudo y estridente, una especie de desazón desesperada)
GIAAAAAAAAAAAAAA
GIAAAAAAAAAAAAAA
GIAAAAAAAAAAAAAA
 
Nos vamos a ver
nos vamos a beber
nos vamos a oir
no vamos a vivir
nos vamos a meter
nos vamos a morir
 
GIAAAAAAAAAAAA
GIAAAAAAAAAAAA
GIAAAAAAAAAAAA
GIAAAAAAAAAAAA
 
8 - Wok ha ha ha
(En base blues)
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
Wok ha ha ha
 
9 - La luna no existe
La luna no existe, es un invento de los chinos.
La luna no existe, es un invento de los chinos.
La luna no existe, es un invento de los chinos.
La luna no existe, es un invento de los chinos.
 
10 - Pregunten a las sardinas
Soy becario sin contrato,
pero henchido de placer,
por ser parte del sistema
que alimenta tu saber.
En verano busco temas,
con pasión de bachiller,
rellenando los cuadritos,
del reportaje del mes.
 
Señor Don Espetero,
tengo algo para usted:
¿Es cierto que el Numancia
es mejor que el Alavés?
- A mí no me preguntes,
yo no sé qué responder,
pregunta a las sardinas,
ellas tienen el porqué.
- ¿Hace frío en San Fernando?
¿Es bonito el Corte Inglés?
¿Cuánto cuesta una peonza?
¿Hay envidia en Santander?
¿Corta bien este cuchillo?
¿Sabe Elena lo de Inés?
¿Tiene grasa el cochinillo?
¿Es inquieto el Fox Terrier?
¿Manda mucho el vicealcalde?
¿Es barato un entremés?
¿Hay basura en la trastienda?
¿Quién ha montado el Belén?
¿Está enfermo el indigente?
¿Ha pasado el veintitrés?
¿Venden zarpa en la Zarzuela?
¿Cómo es hola en tirolés?
 
- Señor Don Espetero,
gracias por el interés,
el estío es muy propicio,
pa´ la cosa del leer,
las sardinas han hablado,
con soltura y lucidez,
y han echado otra manita
para el premio pulitzér.
 
 
 
 
Discográfica o posibles formas de financiación: Opción 1 - Secuestro y extorsión de personas relacionadas directa o indirectamente con Rumasa
Opción 2 - Robar todo el material hagiográfico de Pitita Ridruejo
 
Aptitudes musicales de cada uno de los participantes: David - Triángulo y flauta
                                                                              Albret - Zambomba
                                                                              Jorge - Percusiones diversas
                                                                              Ernesto - Guitarras
                                                                              Natalià - (Por especificar)
 
Todas las cuestiones serán sometidas a un escrupuloso proceso de votación democrática entre los participantes. Los dividendos, si los hubiere, serán repartidos de forma equitativa. Los temas deberán estar compuestos en caracteres occidentales de windows y a poder ser en español, admitiéndose eventuales inclusiones de estrofas en otras lenguas o temas completos en idiomas extranjeros si su genialidad así lo justificase. Cada uno aporta lo que puede, lo que sabe, o lo que dictamine su potencialidad genitológica. Una melodía, una buena letra, un estribillo, un concepto, y todo se va ensamblando por mor de una fuerza cósmica que es superior a nosotros y no estamos capacitados para comprender. El diseño de portada, libreto, cd, dvd, cartelería, merchandising, son responsabilidad mía, sin que ello constituya menoscabo de que dicho diseño pueda ser sujeto a la opinión libre y consensuada de los miembros del grupo. Este pretencioso proyecto no pretende ser una idea peregrina o ni tan siquiera una jocosa manera de hacer amigos, sino una forma libre y creativa de canalizar nuestras energías en beneficio/detrimento de la comunidad y, de paso, hacer el imbécil con sana dignidad autocontrolada. Si el resultado de esta experiencia es baldío, habrá merecido la pena igualmente para conocernos mejor en nuestra imbecilidad y reconocer la imbecilidad en los demás, lo cual facilita y agiliza las relaciones humanas y los diálogos con uno mismo. A diferencia de otros proyectos culturales, en éste la figura del Rey no es intocable, aunque se ruega mesura a la hora de criticar la gestión de nuestra Casa Real. Las sustancias estimulantes corren por cuenta de cada uno.
 
Kike Santander, prepárate para cortar carne de cordero con una sierra de mano para introducirla posteriomente en un pedazo de pan al cual se le habrá realizado con anterioridad una incisión que propicie tal fin.
 
 
¡¡¡El disco ya está aquí!!!

June, 2007

Tragedias de andar por casa

A veces uno se encuentra recluido en esferas que uno mismo se construye con ahínco inconsciente, aderezando la tragedia con un nuevo ingrediente cada día, y al final nunca pasa nada. Lógico. A pesar de que la culpa está en la negligencia, las únicas tragedias importantes, las que estigmatizan hasta el punto de convertirle a uno en persona donde antes no hubo nada, son las que se van gestando incluso antes de haber nacido, en función de variables que caben en el vaso de zumo de una tarde en la que dos individuos forjaron otra nueva historia. Y así, la matemática se vuelve óleo, y cuesta sacar conclusiones precisas, los matices explotan en una noche de locura cualquiera, y vaya usted a saber dónde y cómo ocurrió todo, si el boceto era original o prestado o si el gintonic estaba demasiado cargado. Pero ahí queda la gracia, o la desgracia, según se mire. A partir de ahí, todo lo que sobreviene es responsabilidad de cada cual, y quizá la madurez no sea más que aprender a cerrar el grifo en el momento oportuno, y abrir las ventanas para que salga el aire.

Decía Hemingway que el hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera, pero cuesta entender las palabras del americano ebrio de vida y de muerte cuando uno es incapaz de enterrar las reminiscencias del patio barriosesameril –mil disculpas por el vocablo-, y con alevosa nocturnidad de noche sin luna, los nuevos referentes alzan el estandarte de lo frívolo y nos van convirtiendo a todos –acepto excepciones, cada uno es hijo de su madre y de su padre- en simpáticos imbéciles con alma de roedor de fondo. Y mientras tanto, los tres o cuatro preceptos básicos de los que uno tira para ir manejándose en esta vida meretriz, se van perdiendo por el agujero de la bañera.

Enciendo el innombrable aparato de adormecimiento masivo y observo que el daño alberga un reflejo retrospectivo que no se borra con apartar la mirada. Hay imágenes que nunca mudan. Un encorbatado representante de las dos españas reprocha, con pertinaz denuedo casi encomiable, un mensaje ininteligible y envenenado a un encorbatado representante de la otra españa, que a su vez responde al primero con voces ya usadas por otros individuos en otras dimensiones perdidas en las llanuras de Siberia, o tal vez en el bar de la esquina, o en el patio donde sus vecinas, y ahora también sus vecinos, salen a tender los calzones fluorescentes y los tangas de leopardo. Y fuera del escenario, removiéndose en su butaca, el espectador, usted quizá, y el actor que no sumó votos en la carrera para los óscares del escaño, entre excitado y hastiado, con un ojo mirando el reloj y el otro a la puerta de salida, no vaya a ser que las balas sean de verdad, nuevamente. El sainete se nos va colando sin darnos cuenta por la oreja derecha o por la izquierda, pues cada uno sordea de un apéndice, y trastoca sin remedio la máxima hemingwayana –disculpas, nuevamente-, convirtiéndonos en roedores que consumen pienso –sin existo-, para dormir, y lexatin, para vivir, haciendo que lo jocoso se nos clave en lo más hondo del pecho, donde se suelen portar los emblemas, con la suavidad de una pluma que cae y se fosiliza, y adquiere la propiedadad de lo imborrable.

Y aquí comienza el desvarío. Cómo encarar con sencillez lo que nos carcome las entrañas desde el púlpito cuadrado, y salir a pasear sin sentirse cómplice de este lienzo donde los garrotazos se dan con los zapatos limpios de barro y las corbatas sucias de arcilla endurecida y maltratada por el paso de las décadas que nunca pasaron. Se acaban los entreactos y huele a consumación inevitable, la reflexión deja paso a la inflexión, y uno se levanta para depositar su papeleta, con el legado genético de pantalones acampanados y vítores que sabían a hierba. Pero ahora la hierba, acosada por el cemento, no deja espacio para tumbarse al sol a meditar, y una sombra con forma dúplex incita a formar parte de la pantomima –metidos como estamos dentro de la psique humana, tan sectaria por cuestiones de supervivencia-, y la merma momentánea de seriedad interior tienta a la mano fácil, tan susceptible, tan sensible, tan ansiosa de vivir, de palpar, con sencillez.

Sin embargo, la frase del genio no fue formulada en un orden azaroso. Primero la seriedad, después la sencillez. Por ello, aparto mi mano con la rapidez parsimoniosa de la lengua retráctil de un camaleón, y pongo mi mente en blanco, como un nihilista reptil que vive aferrado a su rama, y poco más. Vuelvo a casa, es aún temprano y he quebrantado ya mi deber como ciudadano, con la desazón pegada a la boca del estómago, vacío por cierto. Y es entonces cuando viene en mi rescate otra máxima del marino que fue plumilla para poder pagarse unos guantes de boxeo, y me doy cuenta de que nada es casual, de que el veneno ha sido inoculado de forma tan meticulosa que ni los más cínicos se libran al menos de cinco minutos al día de asesina soledad esteparia. No importa. Me desayuno la culpa con un excelente y apolítico aceite sin etiqueta ni estigma, y ahora fluye en mi cabeza, como un milagroso lubricante, la sentencia que jamás debí haber dejado en el olvido: “Intenta comprender, no eres un personaje de tragedia”.

June, 2007

Sin título

Tengo diversas consideraciones que hacer sobre la vida, y puedo resumirlas en una.
May, 2007

Las llaves

Ha perdido las llaves del piso, y deambula de un extremo a otro de un callejón que a esas horas se encuentra desierto. Hace frío, y la batería del móvil agoniza y expira ante sus ojos, que ya no lucen maquillados como antes. Ayer mismo se deleitaba, entregada al morbo masoquista, imaginando qué sería de ella si alguna noche no tuviese forma alguna de entrar en casa. Le duele un poco la espalda -tantas horas de pie- y se lleva las manos a los riñones, pensativa, irritada, desesperada. Decide retirar el pie de un caudal de orín que traza las imperfecciones de la acera llenándolo todo. El chicle ya no es necesario, y por eso no permanece en su boca cuando, un minuto después, un motocarro de la limpieza municipal se lo lleva consigo dejando un rastro de humedad brillante. El sainete está acabando, se apagan los focos, y su sonrisa floja se le confunde en el estómago con una placentera sensación de inevitabilidad. La desidia que siente ahora no es tan diferente al beso en la oreja, 36 grados, y la respiración contenida que hizo que los acordes sonaran amplificados dentro de sus sienes acolchadas. "Alguien intentó hacerme daño, y ahora tú estás aquí, hijo de puta, contándome no sé qué acerca del cosmos y de las manchas de carmin en la camisa, haciéndote el inseguro para darme confianza y follarme como si fuera yo la que lo hace". Se ha sentado en el bordillo del portal y ha abierto el bolso, en el que guarda todas las cosas que aún no ha tirado desde que hace aproximadamente un año, arrojó el penúltimo chicle al suelo -esta vez tenía las llaves, pero la cama estaba vacía-, y revuelve los objetos con determinación, buscando las llaves con la certeza de que no va a encontrarlas, pero es el ritual que procede. Presenta pequeñas y redondas manchas de barro en la punta de los zapatos, rojos y brillantes, y desliza al suelo, despreocupada, algunos recibos bancarios que nadie recogerá hasta dentro de unas 24 horas. La lágrima no le invade todo el rostro, pero sabe que algo está cambiando, y que es cuestión de un instante. Suenan en su cabeza las imágenes congeladas, y tiene un poco de chicle en el pelo, que trata de desprender con un cepillo algo menor que el del servicio de limpieza, que fue concebido para cosas como esa. Entonces repara en la fotografía que jamás ha sacado de allí, en casi un año, y la oculta con rapidez, dejándo que se hunda bien dentro. Recoge el bolso del bordillo, vuelve a colocarse la bufanda, y se dirige a una estación de metro cercana, a esperar que abran el servicio -quedan unos 20 minutos-, mientras se enjuga las mejillas con un extremo de la tela verde, que huele a vainilla y a tabaco, y se vuelve a sentar, esta vez sin urgencia, hundiendo la punta de sus zapatos en el asfalto hasta casi quebrarlo. Piensa en darse una ducha en casa de Silvia nada más llegar -ella entederá la situación porque no dejó de insistirle para que saliera esa noche y después marcharse sin ella, como suele suceder en esos casos-, y tal vez pueda lavar la ropa y ponerse mientras tanto un pijama de esos horribles que usa su amiga -la única en esa ciudad-, y quizá puedan reírse un rato de lo ocurrido. El amago de risa se torna con progresiva naturalidad en un llanto sordo que le sale desde muy adentro, y decide dejar de contenerse, riéndose con los puños apretados y los ojos empapados. "Es una putada haber perdido las llaves, tenía que preparar cosas de la universidad y no podré hacerlo hasta el lunes, cuando venga el cerrajero", y palpa, o cree hacerlo, a través del cuero grueso de su bolso, la foto arrugada, las llaves muy frías, mientras le pide un cigarro que no va a fumarse con él, porque las puertas del metro se abren, y ella, a pesar de todo, con la música dentro de las sienes y la mano de un hombre inyectándole calma en su hombro derecho, le sigue echando de menos.

May, 2007

Este no es el clásico análisis político de la España bipolar

Antes de nada, queridísimo o despreciadísimo lector, le adelanto que no va a encontrar aquí un acertado -o desacertado-, ni siquiera argumentado o juicioso artículo sobre las dos Españas, Zetapés y Rajoys, rompepatrias o neofascistas, pues la red se encuentra plagada de tales joyas del intelecto, con esto del nuevo periodismo bloguero y desde casa -hágalo usted mismo- y con la exaltación que nos exalta desde que Tierno Galván no pinta un carajo en nuestro imaginario colectivo. Lo cierto es que hace tiempo que no escribo, por lo cual mi reaparición será de poca sustancia y menos caletre. Simplemente, estoy hasta los cojones, y no llevo armas encima.

Lo confieso. Estoy de mala leche, y no sólo por el hecho de haber sido convocado -obligado- a una mesa electoral como suplente en la jornada laboral más estresante de mi corta vida como periodistucho de tres al cuarto y haberme tenido que levantar a las 6 de la mañana para buscar un puto colegio -hace años que no frecuento ninguno- que no sale ni en google maps. Mi indignación nace del vacío moral ante el que me hallo cuando me encuentro ante mí tantas papeletas para el sainete demoescrótico y no soy capaz de decantarme por ninguna. Sí. Desprecio a la derecha, a esa rancia derecha de la sonrisa asesina y la palmadita en la espalda. Pero desprecio más -se odia más lo que se ama-, a esa pseudoizquierda demagógica que se erige en este país como la única opción seria de disputarle el gobierno a los fachas que ahora visten de color butano. Ese PSOE de obreros con corbata que lleva a cabo una política de diván de psicólogo, ya saben, cálmese, amigo, buen rollito, respire, expire, un dos, lexatin y frenadol, patatín y contraoposición. Al más puro estilo de Perales -tiene peroles la cosa-, me imagino la escena en una parroquia socialista con banderitas y piscolabis: "Yo debo gobernar porque usted está muy cabreado, exaltado neofranquista, toméselo con filosofía, déjese guiar por mi mano amiga. Yo canto para que Rubalcaba sea feliz, yo gobierno para que Felipe puédase holgar, yo hilo fino para juzgar al Ansar, yo trinco para jugar al parchís".
Estos imbéciles e imbécilas son los directos culpables de que, a mi corta edad, y en cuestiones políticas, me encuentre sumido en el más profundo cinismo nihilista y desee con todas mis fuerzas que nazca otro caudillo en cualquier pueblucho y nos ponga a todos más rectos que una vela -háganse cargo de la ironía-. Ellos, los buenrollistas, mancillan la decencia lingüística con su política demagógiga sumavotos carente de todo escrúpulo -quién lo diría, y eran los de la camisa azul los que gritaban aquéllo de ¡Abajo la Universidad!-, y son los que me han amargado la mañana, porque soy, o creo ser, de izquierdas, pero no me considero un imbécil o, al menos y en el caso de que así fuera, quisiera que no me tratasen como tal, por una mera cuestión de dignidad, por mantener las formas, por disimular un poco. Porque si Pablo Iglesias levantara la cabeza y viera a este partido de socialistos monárquicos de doble cara, ladrillo en ristre y titulares paritarios, se metería por el culo una hoz, un martillo, una bandera tricolor y hasta una tabla de planchar. Porque, en un día de celebración democrática en España -que no es poco-, en lugar de disparar a la derecha popular y criticar su necedad simplista, estoy comiéndome mi propia bilis de gilipollas desencantado. Porque el lenguaje no se me toca, y prefiero vivir cuarenta años en una cárcel franquista, a aguantar otros cuatro años a estos proxenetas de la preciosa lengua que tenemos -en realidad nos la guardan y preservan en otras latitudes- y a la que prostituimos tan barato. Y me importa un carajo que hace un cuarto de siglo unos señores (y señoras) de pantalón acampanado se jugaran el tipo para que yo ahora pueda opinar en libertad y ponerme camisetas sin mangas.
La cuestión es que, ya en la redacción, y culpable por no haber introducido voto alguno en esa urna custodiada por marujas depresivas y niñatos de pelo fluorescente, entro en la web del PSOE para constatar, de forma masoquista, mi incívica negligencia, y he sentido alivio -ya me importaban un pito sus pogramas electorales- por mi abstención, y desazón, porque a día de hoy la politica es mercadotecnia nauseabunda -no es lo mismo, querido lector, un voto que un bote de desodorante, paronomasias aparte- y, para eso, mejor voto a Cicciolina, que al menos me toca lo visceral y no se caga en mis muertos como ciudadano librepensante que ha estudiado para ser algo en la vida y decidir en pleno uso de sus facultades. Señoras y señores, esto es lo que hay, en esta pobre España de ignorantes bipolares -ahora le pongo una mantita al morito, ahora me sale la vena del cid, ahora te dejo tres euros para tabaco, ahora te rajo la cara por una disputa de claxon inoportuno, a partes iguales, compensación psicológica, lo llaman -no se dé por aludido, no es prepotencia, es impotencia-, y lo peor, como decía un filósofo cuyo nombre no recuerdo -casi todos se llaman igual, y estoy trabajando con mi psicoanalista para rebajar mi nivel de pedantería por una mera cuestión de estética social y empatía con el prójimo- es lo queda por venir. Y ahora, amigo o enemigo lector, llámeme facha, por decir palabrotas, y por creer que los nombres de los países, patriotismos aparte, se escriben con mayúscula.
Asesinos disfrazados de abuelita, eso es lo que sois, fascistas del puño sin rosa. Me habéis quitado las ganas de votar. Y de vivir.

Ver infografía explicativa

Como el Ave Fénix

He vuelto y, a pesar de estar quemado hasta el último cojón de mi anatomía, no he tenido que esperar 500 años ni poner un puto huevo. El espectáculo debe continuar.
December, 2006

Me muero

Comunicado de prensa:                                                                                                                                                       28/12/06
 
Queridas y queridos, estimadas y estimados, apreciadas y apreciados amigas y amigos internáuticas e internáuticos. Debo haceros partícipes de una realidad que cambiará mi vida radicalmente, y tal vez el devenir de la humanidad toda. Me han detectado una enfermedad terminal y me queda muy poco tiempo de vida, concretamente hasta el próximo día 1 de enero de 2007 a una hora aún por confirmar, según asegura el Director General de Kaspersky Andalucía. Se admiten condolencias y donaciones. Mientras se consuma el fatal desenlace no estaré localizable, pues me resulta un poco embarazoso expirar delante de alguien, debido principalmente a mi falta de práctica (nunca me he muerto, nunca) unida a un espíritu perfeccionista desarrollado patológicamente en mi tardía infancia. Para poneros en contacto conmigo durante esta infame convalecencia premortem deberéis hablar primero con Pitita Ridruejo, a la que ya había nombrado hace poco más de una decada, en un alarde de previsión, como jefadeprensademímismoparacasosdemuerteyodesahucio. No pretendo conmover vuestros corazones henchidos de caridad cristiana/musulmana/mahometana/suní/colchonera/impávida/extraterrestre, tan sólo comunicar asépticamente la última de mis voluntades y exhortaros a que la llevéis a cabo si en vuestra agenda nokia cupiere la asignación de tal empresa. Deseo, cuando falte y ya no esté, que convirtáis mis restos en un libro hecho de papel biológico con las hojas en blanco y las tapas forradas con papel pinocho (está todo apalabrado con una editorial ubicada en Chinchilla), y remitáis un ejemplar por persona, firmado y con cínica dedicatoria, a don Paulo Coelho. Nada más. Gracias y hasta muy pronto.
 
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December, 2006

Rudolph dice

 
El decálogo de Rudolph
 
1. "La esperanza es como el chopped caducado"
2. "Yo nunca pasaría un control antidopping"
3. "Soy un adalid pasivo del capitalismo tayloriano"
4. "No soy colchonero ni he leído la biblia, pero tengo un problema renal"
5. "Las estrellas de oriente me raspan las pelotas a menudo"
6. "Las hembras humanas bailan sujetando un cigarro por encima de su cabeza"
7. "Mi pene son retazos de un cuarto de Revilla"
8. "Algún día pagaréis el precio de invocar gilipolleces"
9. "Volando voy, volando vengo, por el camino me voy jiñando"
10. "Igñkigñkigñkigñk"
December, 2006

El monstruo de las galletas dice

 
El decálogo de Mr. Triki
 
1 "La paciencia es perder el tiempo con clase"
2 "Yo soy mi propia oenegé"
3 "Comer es la única manera de disfrutar con los pantalones puestos"
4 "Te voy a rajar la cara con un mojón seco"
5 "Mi pilila es azul, y tú me lo preguntas, romería eres tú"
6 "No soy hedonista ni hemofílico, tampoco soy un preso político"
7 "Hola, he venido a sacar la basura"
8 "Ya no soy tu principito, ni tu eres princesa mía"
9 "Todo lo que tengo son mis cojones y mi palabra"
10 "Aghxghxghxghxghxghxghxghx"
December, 2006

Poti poti dice

 
El decálogo de Mr. Poti
 
1 "La ignorancia es un grado"
2 "Mi silueta corporal postmenopáusica es indefendible"
3 "Siempre me se corta la mayonesa"
4 "No sé quién es Pinochet, pero me suena a folclórica neomarxista"
5 "No soy frívolo ni proxeneta, tampoco esputo confeti"
6 "He visto 'Ghost' un total de dieciséis veces y media"
7 "El elefante del Cola Cao es un poco maricón"
8 "¿Por qué la vida pasa y pasa y te quiero a mi vera?"
9 "Si legalizan el extasis liquido, me apunto a infojobs"
10 "Tengo el coño que me hace chispa"
December, 2006

Calimero dice

 
El decálogo de Calimero
 
1 "Primero reflexiono, después sufro, posteriormente reflexiono cínicamente"
2 "El conformismo genera una plusvalía sodomizante"
3 "Tres de cada dos hijos de puta conducen un Seat"
4 "Soy un anarquista cansado"
5 "Las chicas guapas se ponen la mano en la boca para preguntar"
6 "Lo comparto pero no lo respeto"
7 "Por qué eres tan hermosa y a la vez tan dificil"
8 "No soy egocéntrico, tampoco soy tu almuerzo"
9 "La rebeldía sistemática es márketing"
10 "Me quiero morir"

Mochilo dice

 
El decálogo de Mochilo
 
1 "La imbecilidad se ha democratizado"
2 "El Madrid de Capello juega mal, pero gana"
3 "Ser un plátano conlleva mucha responsabilidad y activa la conciencia de clase"
4 "Decir futbolistos no es de listos"
5 "Buscarse en google maps produce cáncer cerebral"
6 "No soy maricón ni homosexual, tampoco soy lesbiana"
7 "La política internacional no me interesa"
8 "Tarde o temprano sere tuya, mío tú serás"
9 "La vivienda no está cara, simplemente no está barata"
10 "Jaime Cantizano es un referente cultural"
 
 
October, 2006

Piensa en verde

La absenta es una bebida social, que inspira el alma, incita a la palabra y rompe la verguenza; normalmente de color verde (con variedades roja y negra) de fuerte sabor anisado y gusto muy dulce que provoca incendios según baja por la garganta. Se recomienda no sorber al tomarla y tener cuidado de no paladearla demasiado la primera vez que se prueba. Los más bohemios e incautos la bebían antiguamente con unas botas de láudano (vino con opio) con lo se sedaban fuertemente y tenían alucinaciones aún más potentes. La leyenda contaba que no debías ver el hada verde cerca de tu tumba pues esto anunciaba la proximidad de la muerte, y parte de razón tenía ya que unida a la intoxicación por tuyonas y opio estaba el altísimo componente alcohólico.

Su historia es cuando menos curiosa. El ajenjo del que se destila fue utilizado desde la antigua Grecia para curar las anginas, como tónico estomacal y potenciador del apetito; pero la receta original moderna fue comprada al doctor suizo Ordinaire por el francés Henri Louis Pernod, comenzado su destilación masiva en 1797 en Suiza para después pasar la producción a Francia.

La Absenta fue la bebida más popular del siglo XIX ya que artistas como los Wilde, Baudelaire, Manet, Picasso, Degas, Hemingway... la bebían con asiduidad contribuyendo a hacer aún más grande su popularidad. Estos defendían que la absenta potenciaba su creatividad, ya que contiene un componente psicoactivo, las tuyonas, originarias del ajenjo con el que se destila el licor. Este componente psicoactivo y la indisolubre unión a la vida bohemia condujo a su prohibición sistemática después de la I Guerra Mundial en Europa y los EEUU (menos en España y Portugal, que nunca ha estado prohibida). La intoxicación originada por la absenta produce un síndrome, llamado absintismo, que se caracteriza por la adicción, hiperexcitabilidad y alucinaciones e incluso la muerte; por lo que en los paises en los cuales aún se puede producir (España, Francia y Portugal) está legislada la cantidad de tuyonas para que la ingesta sea inocua.

Ernest Hemingway afirmaba que el Absenta era 'una alquimia líquida que cambia las ideas'. Otros artistas y eruditos bebieron de esta fuente de inspiración. Era consumida por artistas y bohemios de los siglos XIX y XX. Rimbaud, Verlaine, Van Gogh, Baudelaire, Lautrec, Manet, Victor Hugo, Oscar Wilde, Hemingway, Degas ... Defendían su consumo alegando que el licor estimulaba su creatividad. Cuentan que la absenta dio el coraje necesario a Hemingway para torear y ayudó a Van Gogh en su decisión de cortarse la oreja. Oscar Wilde explicó que “después del primer vaso ves las cosas como te gustaría que fueran, tras el segundo las ves como no son en la realidad, y después del tercero las ves tal como son, y eso es lo peor de todo”; según otros, “la primera etapa es muy normal, como cuando se bebe cualquier alcohol; en la segunda uno empieza a ver monstruos y cosas crueles; y en la tercera uno ve las cosas que desea ver, las maravillas del mundo y cosas curiosas”. Verlaine le disparó a su amigo Rimbaud, Van Gogh amenazó a Gauguin con una navaja, Wilde estuvo encarcelado por motivos amorosos…

 

October, 2006

Hoy es mi cumpleaños

Todos los años me pasa igual.
October, 2006

Sinceridad absurda

Lo que decimos, lo que callamos, lo que insinuamos, lo que disimulamos, lo que escuchamos, lo que afirmamos, lo que negamos, lo que pensamos, lo que olvidamos, lo que recordamos, lo que ganamos, lo que perdemos, lo que escribimos, lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que contamos, lo que creemos, lo que tenemos, lo que imaginamos, lo que soñamos, lo que odiamos, lo que queremos, lo que evitamos, lo que anhelamos, lo que sufrimos, lo que buscamos, lo que tememos, lo que esperamos, lo que reímos, lo que lloramos, lo que sabemos y lo que desconocemos
 
TODO ES MeNTIRA
 
También esto lo es.
October, 2006

La leyenda que aún dispara

Aprendimos a quererte,
Desde la histórica altura,
Donde el sol de tu bravura
Le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Che Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte
sobre la historia dispara,
cuando todo Santa Clara
Se despierta para verte.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Che Guevara.

Vienes quemando la brisa
con soles de primavera
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Che Guevara.

Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa,
donde espera la firmeza
de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Che Guevara.

Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos
y con Fidel te decimos :
«¡Hasta siempre Comandante!»

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Che Guevara.

October, 2006

Tenía algo de precursor

"El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo"

Pío Baroja

September, 2006

Sexo en Nada York

Era una conversación trivial, de esas oblicuas y no polifónicas, donde las palabras iban surgiendo en apariencia azarosas para ir componiendo, una a una y a medida que se iban apilando y tomando autonomía y conciencia por sí mismas, la silueta inconfundible de la indiferencia, la parte de afuera de algo que por dentro no es, y no está. Respiraba un aire sin atmósfera. "¿Por qué aquí? ¿Por qué ahora? No estás en el centro del universo", pensó, mientras miraba sus pechos con instinto animal. Le replicó un instante:
 
- Pero tú me dijiste...
- Cállate. Sabías desde un principio lo que iba a pasar. No eres una víctima. Tú no eres tú, yo no soy yo. No somos nadie. Fóllame.
 
"No somos nadie". Arañaba su cabeza el eco de estas palabras, mientras entraba en ella una y otra vez con rítmicos espasmos de ira fingida, con la espalda congelada por el aire acondicionado y el esbozo de una más que probable sensación de pánico. Había en la escena un matiz de rutina codificado en acordes chillout, que silenciaban sus tímidos intentos de decirle algo que nunca le dijo, pero que insinuaba sugerente como una metáfora en sí mismo, un mensaje implícito que hinchaba sus labios y deshidrataba poco a poco el futuro inmediato. Ella rompió de repente la cadencia de su pelvis y, anticipándose intuitivamente al previsible desenlace dialéctico, con la expresión iluminada como una gota de rocío que refleja el rostro decadente de la mañana, como queriendo condensar todo en una sola frase, proclamó liberada:
 
- Mierda vital.
September, 2006

Frases célebres

"Mierda de vida"
 
(Se admiten sugerencias)
 
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